DENUNCIAN LA SITUACIÓN A LA QUE SOMETEN A NIÑOS VULNERABLES EN APANID, UNA ENTIDAD FUNDADA EN GETAFE

Una sociedad que permite que un puñado de individuos, dotados de un poder tan omnímodo como inmerecido, pueda arrancar a un niño de su hogar sin la corroboración de un juez o un fiscal, es una sociedad aborregada
Nacional19 de octubre de 2026 Gil Picart

OIP

Un personaje histórico, quien sufrió en carne propia la terrible naturaleza del ser humano, dijo que el verdadero carácter de una sociedad se revela en el trato que da a su niñez. Si esta máxima, con la que estoy totalmente de acuerdo, la aplicamos a la sociedad española, nos encontramos que el resultado no puede ser más desalentador.
Una sociedad que permite que un puñado de individuos, dotados de un poder tan omnímodo como inmerecido, pueda arrancar a un niño de su hogar sin la corroboración de un juez o un fiscal, es una sociedad aborregada, una sociedad insolidaria… una sociedad indigna.
 
La Administración puede arrebatarte a tu hijo de un plumazo, con tan solo el informe de uno de sus técnicos. Un informe al que se le otorga verosimilitud absoluta, aunque esté repleto de patrañas y mentiras. Luego, la familia, para recuperarlo, sufrirá años de penuria mientras recorre el interminable camino marcado por el sistema. Unos años que jamás se recuperarán y que destroza a padres y arruina el futuro de hijos. Y eso habiendo suerte…
 
SÍ, estoy hablando de España, porque esto sucede aquí desde hace cuarenta años. Un país donde parece que, si la injusticia no nos toca a nosotros directamente, no existe. Pero sí, desgraciadamente existe. Entre los damnificados, mi hijo Aniol. Un maravilloso niño autista de ocho años tres meses y veintiún días hoy.
 
Esta es nuestra triste y dramática historia:
 
El calvario empieza el 23 de enero de 2024, cuando este padre acude a la encerrona preparada por los representantes de la DGAIA (declarada presunta organización criminal por la Comisión de Investigación encargada de airear su modus operandi), en una dependencia del Consell Comarcal del Ripollès; allí, Aniol es literalmente arrancado de mis brazos en una imagen que nunca olvidaré, por muchos años que viva.
Mi hijo, que no habla pero que con la mirada lo dice todo, alargaba sus bracitos con desesperación hacia su padre, intuyendo lo que iba a suceder. Sus ojos, totalmente desencajados y unos gritos desgarradores, eran lo que este padre contemplaba con impotencia mientras caía un reguero de lágrimas por su cara. Aullidos de dolor infinito brotaron de mi garganta mientras el niño, de apenas cinco añitos, era conducido con una frialdad aterradora hacia un larguísimo viacrucis que aún está por terminar.
 
Gerona primero y Hortaleza, El Escorial y Getafe después, son los presidios que Aniol ha tenido que soportar en una vida que no merece, en una vida que no le corresponde, en una vida indigna que esta banda de mafiosos le obliga a vivir. Cada vez que se ha producido un traslado, las consecuencias para Aniol han sido nefastas. Un niño autista lo primero que necesita es afecto y previsibilidad. Pero nada de esto ha importado. El tan cacareado interés superior del menor, es solo una patente de corso en manos de unos desalmados que hacen lo que les viene en gana cuando les viene en gana.
Al pensar en el sinfín de momentos donde mi hijo, solo, sin el consuelo y el amor de su padre, ha sentido confusión, incertidumbre, miedo y soledad, me provoca una horrible sensación de fracaso como progenitor y una eterna tristeza. El primer deber de un padre, de un buen padre, es proteger a su hijo por encima de todas las cosas; pero estos energúmenos te arrancan lo más preciado de tu vida y te sumen en un aquelarre de agonía y pesar sin final.
 Sí, esto sucede en España.
 
El paso de Aniol por Gerona, Hortaleza y El Escorial, donde viví durante seis meses en mi coche frente a la puerta del centro donde estaba encarcelado mi hijo, fue infernal. No quiero extenderme en este período, porque el artículo tiene la finalidad de destapar los aberrantes hechos que se producen en APANID; pero para aquellos que deseen tener un mayor conocimiento de lo que hemos sufrido, escribí dos artículos que relatan fielmente la malicia de los servicios sociales y sus adláteres, los centros de reclusión disfrazados de residencias de menores. Los artículos en cuestión llevan por título “Un padre, un hijo… y lo que la Ley Integral de Violencia de Género esconde” y “Infancia de Madrid, los parabolanos del siglo XXI”, publicados ambos, entre otros, en El Mundo Financiero.
 
CALVARIO EN APANID
Este relato sigue un orden cronológico de los hechos acontecidos en APANID desde el día que Aniol fue trasladado. La exactitud de acciones y fechas obedece a que escribo un diario de mi hijo desde el día que nació. No hay lugar, por tanto, para el error o la confusión. La gravedad de lo que viene sucediendo es de proporciones bíblicas. He aquí la narración del calvario de Aniol...
 
El martes 25 de marzo de 2024 Aniol es trasladado desde la residencia Martínez Bujanda II de El Escorial al centro APANID, en Getafe. Este es el tercer traslado, en poco más de un año, que mi hijo padece desde su secuestro por la Comunidad de Madrid, con todo el perjuicio que conlleva esos cambios radicales para un niño tan especial como Aniol.
Pero los sentimientos, las necesidades y el bienestar del niño JAMÁS han sido prioritarios, ni se han tenido en cuenta, por sus secuestradores; con el agravante de que este último traslado proviene de un engaño a este padre y su abogado por parte de una técnica de la Comunidad de Madrid, de nombre María Martín, quien aseguró a mi letrado que, si yo abandonaba El Escorial la situación se retomaría en aras de un cambio en la inexistente relación paternofilial. Yo cumplí mi parte del trato, no así la Comunidad de Madrid quien, una vez más, se sirvió de tretas, maquinaciones y embustes para perjudicar al padre y, especialmente, al hijo.
 
El primer día resulta caótico para Aniol. El cambio supone una confusión absoluta en los esquemas del niño, quien manifiesta su malestar con desgarradores llantos y tirando cosas al suelo. Su madre, la única que puede verlo, intenta desesperadamente estar con él, pero la insensibilidad de unos personajes que parecen sacados de una novela de Dickens, retrasan maliciosamente el encuentro.
Aniol sufre lo indecible y su tristeza es perpetua. Se aísla, llora, tira platos al suelo en el comedor… Este será un claro indicio de lo que nos deparará APANID en el futuro. El esperpento ha llegado. El drama ya está aquí.
 
El 8 de abril se produce un hecho significativo. En ese momento pasó casi desapercibido, pero con la perspectiva que da el tiempo y los posteriores acontecimientos, cobra una especial relevancia. Transcribo, literalmente, como relaté en su día el suceso en el diario:
 
"Esta tarde, se produjo una situación que me llena de incertidumbre y temor. Mientras estabas con tu madre, apareció una mujer rubia, de cara pálida y coleta. Nada más verla, te has encogido y has soltado una perorata en tu idioma. Luego has abrazado a tu madre con desesperación. La cuidadora se fue al instante. Esto lo he puesto en conocimiento del psicólogo del centro, quien me ha dicho que investigará el porqué de tal situación".
 
El día 1 de julio Aniol sufre la primera agresión de la que tenemos constancia, lo cual no es óbice de que no se hubiera perpetrado anteriormente alguna más. En la piscina, un chico mayor le da un puñetazo en el ojo, que estará inflamado y ennegrecido durante más de una semana.
Esto demuestra la clara incompetencia de APANID en el cuidado de los niños, juntando en el mismo espacio a chicos de distintas edades y problemáticas. A pesar de que se advierte por nuestra parte la gravedad del suceso, no será el último en este sentido. La negligencia se repetirá y Aniol sufrirá agresiones parecidas más adelante.
 
Martes 30 de septiembre. La madre va a ver al niño y este aparece con el dedo corazón de la mano derecha totalmente ennegrecido e hinchado. El dolor es evidente, reflejándose en la cara y los gestos de Aniol. Cuando la madre pregunta cómo ha sucedido, la contestación es lapidaria: nadie lo sabe. Tras esa críptica e inadmisible respuesta, muy típica de APANID, la explicación es palmaria: una vez más, mi hijo ha sido agredido.
 
AÑO 2026
En los primeros compases del año, tengo la suerte de que el fiscal que lleva nuestro caso, el señor Pedro Horrach, se involucre tras conocer el drama de Aniol. Fruto de ello es que obtengo una resolución judicial en febrero que me permite ver al niño dos veces en semana, sujeta a revisión en un plazo de cuatro meses. Como no podía ser de otra manera, el amor entre padre e hijo se abre paso como un volcán en erupción, y lo que pretendía ser silenciado por la Administración, al fin ve la luz. Y lo hace a través de cuatro informes mensuales sucesivos del psicólogo del centro, una de las poquísimas personas honestas de APANID y en quien confío plenamente.
Esos informes reflejan la magnífica relación entre padre e hijo, el vínculo extraordinario que existe entre ambos y el cariño sin límite que se profesan el uno al otro. Pero atentando contra la más elemental humanidad y contra el derecho familiar más fundamental, estas valoraciones NO son tenidas en cuenta por la Comunidad de Madrid y, a día de hoy, incomprensiblemente no solo no se ha avanzado, sino que hemos ido a peor.
 
Sí, esto sucede en España.
 
El lunes 16 de marzo soy conocedor de una agresión a mi hijo totalmente injustificable. Extraigo el fragmento del diario:
 
"Me da vergüenza escribirte hoy. Te he visto, sí; y mi alegría es idéntica a la de siempre cuando estoy contigo. Pero siento dolor, rabia, pena e impotencia por dejarte solo en ese antro. Tenías un moratón enorme en el muslo izquierdo, y cojeabas. Resulta que el sábado pasado, un chico mayor pasó por tu lado cuando estabas en una sala.
Sin venir a cuento, de repente se abalanzó sobre ti y te dio un tremendo mordisco en el muslo. Aniol, hijo mío, te pido perdón por no poder cuidarte, por no poder protegerte y por no poder impedir que pases por estos momentos angustiosos. Me lo recrimino cada día y mi frustración es infinita. Pero nada de eso importa. Ningún sentimiento o sensación que yo pueda experimentar, importan. Solo importas tú y tu realidad. Perdóname, hijo".
 El domingo 22 de marzo se produce un desgarrador episodio de maltrato hacia mi hijo por parte de las cuidadoras. He aquí el relato de ese execrable momento, que refleja la verdadera cara de APANID:
 
"Por la tarde, te he visto salir con un grupo de niños. No erais muchos. Me ha recordado la época de El Escorial. Y esa no era una buena época, al igual que esta. Habéis ido al parque que hay cerca de tu cárcel. No ha sido una caminata excesivamente larga. Tras un ratito a paso lento, os habéis parado en un banco. Te he visto zarandear unos troncos muy delgados y corretear cortas distancias, pero siempre te lo prohibían y eso provocaba tu frustración. No permitían que hicieras lo que más te gusta en el mundo: correr.
Finalmente, tras las reiteradas prohibiciones, y ya exasperado, has hecho algo que me ha llamado la atención: te has quedado durante catorce minutos tumbado en el suelo, boca abajo. Me ha entristecido verte así, totalmente desconsolado y sin poder abrazarte. Pero lo más ignominioso es que, a pesar de estar rodeado de cuidadoras, ninguna de ellas ha tenido la sensibilidad de aliviar tu dolor".
 
Tres meses después de iniciar los encuentros, comenzamos a salir fuera del centro. Tanto el psicólogo como yo, vemos la conveniencia de ampliar horizontes en beneficio de Aniol. La decisión no pudo ser más acertada. Llevamos a mi hijo a la estación de Getafe, nos subimos en el tren y eso hace que su felicidad aumente de forma exponencial.
En días sucesivos, alternamos las visitas al ferrocarril con otras al AtopePark, un lugar que hace las delicias del niño, donde puede saltar en camas elásticas, tirarse por toboganes gigantes y corretear por un sinfín de atracciones. Los encuentros son infinitamente más divertidos y Aniol muestra una ilusión arrebatadora. PUES BIEN, algo tan beneficiosos para él, que tan feliz le hace y que es avalado por el propio psicólogo, ES CERCENADO de raíz por el director del centro un tiempo después. Este individuo, prepotente y soberbio donde los haya, pasando por encima del criterio profesional, priva al niño de esos momentos de felicidad absoluta. El vergonzoso argumento que esgrime para hacerlo es que contraviene el mandato judicial... 
Y nada más lejos de la realidad. Salir al exterior en ningún caso constituye una desobediencia al juez. Sin embargo, la irracionalidad y el despotismo de este crápula, que no atiende a razones, provoca un inmenso desasosiego en Aniol. Mi hijo no entiende por qué se acabaron las salidas que tanto le gustaban. Esta situación provocará discrepancias entre el psicólogo y la cúpula de APANID. Según sus propias palabras, me dice que han pasado por encima de su dignidad profesional y que la decisión es absurda. Más adelante pondré de manifiesto, con hechos fehacientes, el comportamiento dictatorial de este miserable con ínfulas imperiales que responde al nombre de Juan Agudo.
 
El 28 de mayo es el último día que veo a mi hijo. La prórroga no llega, en parte por la perversidad de la Comunidad de Madrid y en parte por la pasividad del magistrado que nos ha tocado en suerte. El gran damnificado siempre es el mismo: Aniol.
 
Pasarán cuatro larguísimas y vergonzosas semanas antes de que podamos abrazarnos de nuevo. Se obvian los informes del psicólogo, tremendamente favorables, que determina que NO deben suspenderse bajo ninguna circunstancia esos encuentros, más bien todo lo contrario. Solo cabe avanzar. Pero la realidad con estos canallas es otra muy distinta.
 
Un día que hay que subrayar con letras mayúsculas en las atrocidades que sufre mi hijo, es el lunes 22 de junio. Ese día me entero a través de su compañero de habitación, un niño algo mayor que Aniol, que le pegan las cuidadoras (en plural). Así lo escribí en el diario:
 
"Me he enterado a través de tu compañero de celda, que las educadoras te pegan. El dolor al recibir la noticia ha sido tan grande, que he tenido que aguardar unos instantes antes de volverle a preguntar lo mismo, porque no daba crédito... Pero la respuesta ha sido idéntica. Igual de aterradora. La peor de las pesadillas hecha realidad. Te agreden esas malnacidas y no estoy ahí para defenderte.
No hay una sensación peor en el mundo para mí. De hecho, hoy estabas castigado. Algo que ignorábamos que podía suceder, pero que sucede habitualmente en ese lugar. Y el castigo consiste en mantenerte quieto durante un rato. Esa inmovilidad, forzada, en ti provoca un daño tremendo. Es repugnante. Estás obligado a pasar por tales atrocidades sin que pueda impedirlo. Lo siento mucho, hijo mío. Me desgarro por dentro".
 
El sábado 8 de agosto, se produce un hecho gravísimo, que vuelve a demostrar bien a las claras el comportamiento mafioso y dictatorial del director de APANID. La madre va a ver a Aniol y le saca al exterior. La insistencia del niño por salir fuera es de una intensidad abrumadora. Solo pide un poco de libertad y la madre, con buen criterio, lo hace posible. A la vuelta, cuando va a dejar al niño en su residencia, le esperan brazos en jarra tres cuidadoras.
Con el niño presente, muestran una falta de respeto intolerable hacia la madre. Palabras salidas de tono, irreverencia, comentarios despectivos es lo que sale de labios de aquellas tres energúmenas. Insisto, todo ello con Aniol presenciando la execrable escena. La madre, herida en su amor propio como mujer y como madre, decide cumplimentar una hoja de reclamaciones. Y lo hace, en medio de un ambiente muy tenso y enrarecido.
 
Ahora viene la constatación de la ruindad y prepotencia de este sinvergüenza que dirige APANID como si fuera su finca particular. Dos días después, el lunes, se le comunica a la madre que quedan suspendidas sus encuentros con Aniol. El llanto y el dolor son descorazonadores. Interpone una denuncia contra este impresentable y su decisión, en la comisaría de Mossos d´Esquadra de Ripoll.
La madre, como madre que es, intenta razonar con este individuo para seguir viendo a su hijo. Y lo verá, sí, pero como muestra de "buena voluntad" deberá retirar la denuncia y entregar la hoja de reclamaciones. El vil chantaje está ahí. Doblegar la voluntad de una madre, con la amenaza de no volver a SU HIJO si no se pliega a sus exigencias, es la práctica habitual del director de APANID. Y no será la última vez que lo haga con esta familia. No se puede caer más bajo.
 
El jueves 3 de septiembre, será clave para refrendar todo lo expuesto anteriormente sobre el director de APANID.
 
Esa mañana fui testigo presencial de un hecho gravísimo, brutal. Eran poco más de las once y media cuando estaba sentado en un banco frente APANID. En otro banco, a unos ciento cincuenta metros, había un grupo de chicos discapacitados con sus cuidadoras. En un momento dado, veo que una de las educadoras, una joven de pelo largo y negro, se abalanza sobre un muchacho que estaba sentado con la espalda apoyada contra un árbol. Para mi estupor, le propina una serie de golpes con saña, sin que el pobre chico hiciera nada para defenderse de semejante atrocidad.
Pero la barbarie no acaba aquí, porque acto seguido, otra cuidadora, de pelo más corto, va hacia el chico y le golpea con violencia. Los hechos no duran más de medio minuto, pero la virulencia y a crueldad de la acción me dejan paralizado. Inmediatamente me vienen a la cabeza las palabras del compañero de habitación de Aniol, cuando dijo que se le pegaba. La preocupación y el miedo se apoderan de mí, y las pocas dudas que albergaba sobre las agresiones al niño, se disiparon definitivamente. Aniol y otros chicos son maltratados en APANID.
 
Pero denunciar los hechos tiene un alto precio. Hay una reunión desagradable y tensa con el director. Al día siguiente se me comunica que no volveré a ver a mi hijo. La peor de mis pesadillas, una vez más, hecha realidad. La relación entre este padre y este hijo es extraordinaria, con un amor y un vínculo que van más allá de lo habitual, pero ello no impide mantener secuestrado a un crío inocente y vulnerable y destrozar la vida de su padre.
Lo que prevalece es el ego de estos canallas y su poder para ocultar los desmanes, negligencias y barbaridades que tienen lugar entre sus muros. Que son muchos. No se puede tener una calidad humana más ínfima y una catadura moral más baja, que utilizar como arma arrojadiza al hijo de otro ser humano para imponer tu voluntad. Y esto tiene un nombre: VIOLENCIA VICARIA INSTITUCIONAL.
 
En la fecha que se publica este artículo, se ha iniciado un proceso penal contra APANID y su director por parte de este padre, con el apoyo de don Pedro Horrach, un fiscal dotado de gran sensibilidad y con un sentido de la justicia encomiable. Ojalá hubiera más fiscales como él. El maltrato a personas discapacitadas ha de ser perseguido hasta su erradicación; y aquellos que lo toleran y encubren, como Juan Agudo, director general de APANID, y su mano derecha, Beatriz, inhabilitados a perpetuidad.
 
Desde aquí te digo, Aniol, que papi no se va a rendir, que papi jamás te va abandonar, que papi te protegerá mientras le quede una gota de sangre en las venas; porque tú, hijo mío, eres mi héroe por todo lo que tienes que soportar. Eres el amor de mi vida. Te quiero.

¿Conoces algún hecho irregular que quieres que investigue y cuente Impacto España Noticias? Escribe a [email protected]

Comparte en Redes Sociales

Apoya el periodismo independiente y crítico 

 Evite la censura de Internet suscribiéndose directamente a nuestro canal de Telegram, Newsletter

Haz tu Donación

Síguenos en Telegram: https://t.me/impactoespananoticias

Whassapt Impacto España: https://chat.whatsapp.com/DkvQU3OzEzz1Ih524CPUd7

Twitter: https://twitter.com/impactoSumustv

Instagram: https://www.instagram.com/impactoespana?r=nametag

WhatsApp: 635967726

Último momento
Te puede interesar
558956756_173020992_1706x960

La guerra que tenemos delante de nuestras narices

Impacto España Noticias
Nacional19 de octubre de 2026
Minimizar la relevancia de estas ciudades españolas o considerarlos secundarios frente a los conflictos europeos constituye una negligencia y una temeridad que España podría pagar muy cara en el medio plazo
Lo más visto
Suscribete a Impacto España Noticias