En la España actual, el debate público no se rige por la búsqueda de la verdad o la justicia, sino por un fanatismo ideológico que dicta qué agravios merecen el llanto nacional y cuáles deben ser sepultados bajo un silencio
Se trata de un dato que agrava aún más la humillación a los ciudadanos ceutíes que siguen sufriendo las consecuencias de la invasión sufrida desde finales de julio