Noticias Por: Impacto España Noticias12 de julio de 2025

Nueva ley de información clasificada: multas millonarias para los periodistas que revelen secretos de Estado

Uno de los argumentos del Gobierno es que la ley actual es obsoleta, fruto del franquismo. Lo es. Pero lo preocupante no es solo el origen de la norma, sino que la nueva ley conserva su espíritu opaco y autoritario, incluso lo perfecciona desde el punto de vista burocrático
Pedro Sanchez, Franco

En un momento político en el que la transparencia se reclama como eje esencial de las democracias modernas, el Gobierno español ha optado por el camino contrario: blindar aún más la información sensible del Estado, limitar el acceso público a los datos y amenazar con sanciones millonarias a quienes cumplan con el deber democrático de informar. Eso es, en esencia, lo que plantea el anteproyecto de ley de información clasificada recientemente aprobado por varios ministerios clave.

A simple vista, podría parecer una mera actualización técnica: sustituir una ley franquista de 1968 por una nueva norma adaptada a los tiempos. Pero la lectura del texto revela mucho más que eso. Estamos ante una reforma que refuerza el secretismo institucional, restringe el derecho a la información y criminaliza la labor periodística, bajo la coartada de la seguridad nacional.

 Sanciones millonarias, libertad de prensa en la cuerda floja
Uno de los aspectos más alarmantes del anteproyecto es el régimen sancionador. Difundir información clasificada como “alto secreto” o “secreto” podrá acarrear multas de hasta 2,5 millones de euros. El mero acceso fortuito a un documento de este tipo, sin haberlo solicitado, también puede ser penalizado. Es decir, el periodista que recibe una filtración o incluso quien tropieza con un documento relevante para la ciudadanía, se expone a sanciones desorbitadas.

Se trata, claramente, de una forma de intimidación legalizada. No hay que olvidar que muchos de los mayores escándalos de corrupción, espionaje o abusos de poder en democracias avanzadas han salido a la luz gracias a filtraciones o investigaciones que implicaban documentos clasificados. Con esta ley, se lanza un mensaje directo: “mejor no publicar, o lo pagarás caro”.

 ¿Seguridad nacional o control político?
El Gobierno justifica esta legislación por la necesidad de proteger los intereses estratégicos del Estado. Pero ¿quién define qué es “estratégico”? El propio Consejo de Ministros. Son ellos quienes deciden qué se clasifica, durante cuánto tiempo (hasta 60 años, con prórrogas) y en qué nivel de secreto se encuadra la información.

No hay órganos independientes. No hay filtros judiciales previos. Solo el poder ejecutivo, con capacidad de clasificar, reclasificar o mantener en la sombra cualquier información que le incomode. ¿Es esto garantía de seguridad o un escudo contra la rendición de cuentas?

Sánchez se refugia de nuevo ante la inminente publicación de nuevos informes de la UCO sobre Ángel Víctor Torres, y Francina Armengol

 Periodistas bajo sospecha, medios bajo presión
El texto menciona que se valorará el ejercicio del derecho a la información a la hora de graduar las sanciones. ¿Un consuelo? No realmente. Se reconoce el papel de los periodistas como posibles solicitantes de acceso a información clasificada, pero se les advierte al mismo tiempo de que pueden ser severamente castigados si la publican.

Esto pone al periodismo en una posición de fragilidad jurídica permanente. El profesional de la información deberá caminar sobre una delgada línea entre el interés público y el riesgo económico y penal. Esto no es proteger la seguridad, es desmovilizar al periodismo crítico, desalentar la investigación profunda y consolidar una cultura del miedo informativo.

 Secretismo heredado del franquismo, perpetuado en democracia
Uno de los argumentos del Gobierno es que la ley actual es obsoleta, fruto del franquismo. Lo es. Pero lo preocupante no es solo el origen de la norma, sino que la nueva ley conserva su espíritu opaco y autoritario, incluso lo perfecciona desde el punto de vista burocrático.

En lugar de abrir cauces de desclasificación más ágiles, fortalecer órganos independientes de control o favorecer el acceso público a la información pasada, se consolida una arquitectura legal que puede ocultar hechos durante décadas, incluso después de que los responsables políticos ya no estén en el cargo.

 La amenaza al interés público
La ciudadanía tiene derecho a saber. Saber qué decisiones se tomaron durante una crisis internacional, qué acuerdos firmó un gobierno en nombre del país, cómo actuaron los servicios de inteligencia, o por qué ciertas actuaciones policiales no se hicieron públicas. Esa información, cuando no compromete de forma real y directa la seguridad nacional, debe estar al alcance del pueblo.

Con esta ley, todo puede ser clasificado, todo puede ser escondido, y quienes traten de abrir la cortina —periodistas, denunciantes, medios— serán castigados. No se trata de seguridad, se trata de control de la narrativa.

 ¿Europa como excusa?
El Gobierno defiende que la ley se adapta a los estándares europeos y de organismos internacionales. Pero omite que en muchos de esos países existen contrapesos reales: comisiones parlamentarias independientes, comités judiciales de revisión, legislación de protección a filtradores y alertadores, y un reconocimiento explícito del papel esencial de los medios como guardianes democráticos.

Torre Pacheco (Murcia) se rebela contra las políticas migratorias de PP y PSOE

España, con esta ley, opta por una versión asimétrica: se toma el modelo de clasificación europeo, pero se prescinde de los mecanismos de garantía que acompañan esas prácticas en democracias maduras.

 Que el país necesita una nueva ley que sustituya a la de 1968 es indiscutible. Que debe regularse con rigor la protección de ciertos secretos de Estado, también. Pero el anteproyecto que propone el Ejecutivo no es una ley de transparencia ni de democracia, es una ley de blindaje político.

En lugar de fomentar el acceso responsable a la información pública, disuade. En lugar de proteger la seguridad, protege a los gobiernos del escrutinio. Y en lugar de fortalecer a la prensa como pilar del sistema, la sitúa en el punto de mira.

Esta ley debe ser debatida, enmendada y, si no se modifica profundamente, rechazada. Porque una democracia sin un periodismo libre y sin información accesible, no es una democracia, sino una fachada institucional opaca.

¿Conoces algún hecho irregular que quieres que investigue y cuente Impacto España Noticias? Escribe a denuncias@impactoespananoticias.es

Comparte en Redes Sociales

Apoya el periodismo independiente y crítico 

 Evite la censura de Internet suscribiéndose directamente a nuestro canal de Telegram, Newsletter

Haz tu Donación

Síguenos en Telegram: https://t.me/impactoespananoticias

Whassapt Impacto España: https://chat.whatsapp.com/DkvQU3OzEzz1Ih524CPUd7

Twitter: https://twitter.com/impactoSumustv

Instagram: https://www.instagram.com/impactoespana?r=nametag

YOUTUBE:https://youtube.com/@impactoespananoticias

Odysee: https://odysee.com/@impactoespa%C3%B1anoticias:a

WhatsApp: 635967726

Te puede interesar

Exteriores reparte 2,5 millones en Guatemala, con 400.000 euros para el ahorro de la mujer maya

Exteriores figura con cuatro concesiones en Guatemala por casi 2,5 millones de euros, entre ellas 400.000 euros para un proyecto de ahorro de la mujer maya rural en Sololá, a fondo perdido

El PSOE prepara el pucherazo: ofrece asesoría jurídica gratuita a los «nietos del exilio» para que recurran al Constitucional

La estrategia se está desarrollando a través de la agrupación socialista en Uruguay, que ha habilitado un formulario destinado a recopilar información personal de los afectados y determinar quiénes estarían dispuestos a emprender acciones legales

Fuentes de Correos aseguran que Leire Díez pidió trabajar en el voto por correo: «Le hacía ilusión firmar las actas»

Ella afirmó en Facebook, al despedirse de Correos en marzo de 2024, haber trabajado «mano a mano» en el voto postal de aquellos comicios

Lo que la izquierda te oculta: el millonario patrimonio inmobiliario de sus líderes

Estos farsantes de la izquierda instrumentalizan el sufrimiento de los jóvenes que no pueden emanciparse para ganar votos y justificar el control estatal, mientras ellos disfrutan de una opulencia residencial

El colapso del sanchismo ante el caso hidrocarburos

La realidad judicial dinamita la campaña electoral del PSOE y coloca a Sánchez ante el espejo de sus propias responsabilidades políticas y penales. Resuena con fuerza en los pasillos gubernamentales el aviso definitivo que marca el final de una era de abuso de poder

Una patrullera marroquí invade aguas españolas tras la visita real

La Guardia Civil divisó una embarcación del régimen de Rabat que estuvo varada durante horas en territorio nacional

Pardo de Vera, ex secretaria de Estado de Transportes: "Cargos del Gobierno me propusieron colocar a gente afín al PSOE en la cúpula de Adif"

«Siempre que me han propuesto gente afín al partido y gente afín a Ábalos para colocar en puestos de cúpula directiva de Adif, hasta casi 20 currículums, he dicho que no«

La maquinaria de la intolerancia ideológica: el odio visceral como motor político de la izquierda

La izquierda muestra síntomas claros de una animadversión patológica -cuando no, de odio visceral- hacia todo lo que representa la oposición, lo que anula toda opción de diálogo civilizado