
España podría blindar Ceuta y Melilla y asestar un golpe estratégico al régimen marroquí, pero PP y PSOE se niegan
PP y PSOE —encarcelados en una visión diplomática heredada del siglo XX— han preferido mantener una política exterior defensiva, temerosa y reactiva frente a Marruecos. Una política que, lejos de estabilizar la relación bilateral, ha convertido a España en un actor permanentemente condicionado











