
Con el momento viral que están viviendo la desclasificación de los archivos confidenciales del 23-F el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, ha prometido que cuando el gobierne revelará os secretos del actual presidente del Gobierno. El Congreso de los Diputados fue el escenario de una de las sesiones de control más duras de está legislatura.
Bajo un clima de máxima tensión, el líder de la oposición, no solo cuestionó la gestión del Ejecutivo, sino que lanzó un órdago directo a la línea de flotación de Pedro Sánchez, augurando que el tiempo del actual Gabinete está agotado y que la transparencia forzosa llegará de la mano de un cambio de ciclo político.
Con una contundencia inusual, Feijóo advirtió al presidente del Gobierno que el secretismo que, a su juicio, impera en la Moncloa tiene los días contados. El líder popular aseguró que, una vez alcance la Presidencia, no transcurrirán ni 45 días antes de que los ciudadanos conozcan los entresijos de una gestión que calificó de opaca.
En un discurso cargado de reproches, el jefe de la oposición desglosó una lista de episodios que considera puntos oscuros de la etapa sanchista, desde los contratos vinculados a presuntas mordidas hasta las incógnitas que aún rodean el «caso Delcy» y los polémicos viajes oficiales a la República Dominicana o las misiones de José Luis Rodríguez Zapatero en Caracas.
DESCLASIFICACIÓN DE LOS PAPELES DEL 23-F
La estrategia del Partido Popular ha virado hacia una exigencia total de desclasificación. Feijóo instó a Sánchez a abrir los cajones de la administración para arrojar luz sobre las promesas incumplidas en materia de vivienda —mencionando las 184.000 unidades anunciadas— y, de manera más grave, sobre los documentos policiales que supuestamente alertan sobre procesos de regularización masiva de personas en situación irregular.
Para el líder gallego, el «apagón» informativo no solo afecta a la alta política, sino a datos técnicos y de gestión que afectan al día a día de los españoles, como las cifras reales de fijos discontinuos o los pormenores del mantenimiento ferroviario tras incidentes recientes.

FRENTE MADRILEÑO
Mientras en el Congreso se libraba la batalla dialéctica, desde el Centro de Visitantes de Peñalara, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, lanzaba sus propios dardos tras un Consejo de Gobierno extraordinario. La mirada de Ayuso se centró en la crisis abierta en el espacio a la izquierda del PSOE tras la renuncia de Yolanda Díaz a sus cargos orgánicos. Con su habitual estilo directo, la presidenta madrileña interpretó este movimiento no como una retirada, sino como una maniobra de supervivencia personal.
Ayuso acusó a la vicepresidenta segunda de seguir un patrón de comportamiento político consistente en tomar las riendas de una formación, «vaciarla y destrozarla», para luego saltar a un nuevo proyecto. En este sentido, la líder madrileña vaticinó que el destino final de Díaz no es otro que las filas socialistas y aprovechó para lanzar un dardo envenenado: pidió a la ministra de Trabajo que se dé prisa en integrarse en el PSOE para terminar de hundirlo desde dentro.
MODELO DE ESTADO
La desclasificación de los secretos del intento de golpe de Estado de 1981, anunciada por el Ejecutivo, ha sido recibida con profundo escepticismo por parte del bloque conservador. Isabel Díaz Ayuso cuestionó abiertamente que la motivación del Gobierno sea la transparencia. Para la presidenta madrileña, resulta contradictorio que un Ejecutivo que pacta con Bildu la excarcelación de presos a cambio de votos pretenda ahora erigirse en guardián de la verdad histórica.
Ayuso vinculó esta maniobra con una estrategia mayor de «reventarlo todo sin escrúpulos», alertando de que la alianza entre Sánchez y las fuerzas independentistas está empujando al país hacia una disyuntiva peligrosa entre Monarquía o República.
Según su visión, el interés por el 23-F es una cortina de humo para tapar problemas actuales, como las deficiencias en las infraestructuras ferroviarias o la falta de explicaciones sobre los acuerdos de gobernabilidad que mantienen a Sánchez en el cargo.
COMPROMISO DE RECONSTRUCCIÓN
El cierre de filas en el Partido Popular parece total. Feijóo concluyó su intervención en la cámara baja con un tono de presidenciable, asegurando que su labor actual ya no se centra solo en la fiscalización de Sánchez, sino en la preparación del futuro. «Reconstruiremos todo lo que ha dañado«, prometió, tras denunciar que la estrategia del presidente es dejar una España ingobernable.
La jornada concluye con la sensación de que los puentes entre los dos principales partidos están no solo rotos, sino demolidos. La advertencia de los «45 días» lanzada por Feijóo marca una cuenta atrás simbólica hacia unas elecciones que el PP percibe como inevitables ante lo que consideran el colapso ético y político de una coalición que, en palabras de la oposición, ya no convence ni a sus propios votantes.




















